Algunos
apuntes geográficos e históricos de la
comarca del Los llanos: Aguas Nuevas, El Salobral y
Santa Ana.
Por Daniel Sánchez Ortega
Aunque
es reciente la historia de Aguas Nuevas -apenas medio
siglo-, es muy antigua la de la comarca sobre la que
se asienta esta población, jurídicamente
Entidad Local Menor en el término municipal de
Albacete.
Para
la comprensión del hecho histórico, siquiera
sea someramente, conviene remitir su estudio a la geografía
de la comarca: a la topografía y a la conformación
hidrológica de El Salobral de manera destacada.
La
aventura del hombre en esta tierra no ha sido fácil.
Durante siglos, ha tenido que afrontar un medio natural
hostil: clima extremado, encharcamientos permanentes
y periódicos, avalanchas, inundaciones y la presencia
de enfermedades endémicas – fiebres palúdicas
o tercianas- transmitidas por mosquitos de diversas
especies que hallaban en este medio su hábitat
óptimo.
Hacia
el siglo XVIII, la situación era ya insostenible,
hasta el punto de que sólo la construcción
de una red de drenaje podía salvar a la comarca
de su ruina definitiva. A tal efecto se emprendió
la construcción del canal de El Salobral, parte
sustancial de la compleja red de drenaje de la comarca
entera de Los Llanos, cuyo eje principal de evacuación
hacia el río Júcar es el Canal de María
Cristina.
Una aproximación al medio natural
A.-
Situación.
La localidad de Aguas Nuevas se encuentra en el SE de
la región natural de La Mancha y al S de la ciudad
de Albacete, capital de la provincia de su mismo nombre,
de la cual dista sólo 9 km.
Se encuentra en las coordenadas geográficas 38º
55´06.30 latitud norte y 1º 55´.00
longitud oeste. Su altitud respecto al nivel del mar
es de 704 m (Observatorio de Los Llanos), en la parte
oriental de la región natural de La Mancha.
B.-
El clima
El
clima de la comarca se incluye dentro de los templados
mediterráneos continentalizados, caracterizados
en general por tener veranos muy secos y calurosos con
temperaturas medias mensuales superiores a 22ºC,
inviernos fríos con temperaturas medias mensuales
inferiores a 6ºC, y gran oscilación, anual
y diaria. Las temperaturas extremas o históricas
registradas en la comarca se inscriben entre los -24ºC
en enero y los 42,6ºC en julio. Las lluvias son
escasas, en torno a los 354 mm, con importantes variaciones
interanuales.
C.-
Características topográficas e hidrología
Aunque
el clima de la comarca se inserta en su tipología
general al de su entorno regional, su carácter
específico le viene dado por la altitud respecto
al nivel del mar, así como por el perímetro
de montañas o elevaciones periféricas
que le confieren el aspecto de una depresión
abierta hacia el N y el NO. Por esta parte, penetran
sin obstáculo alguno los vientos de origen polar,
fríos y secos, que, en consecuencia, no aportan
lluvias.
Pese
a su proximidad al Mediterráneo, las barreras
naturales de las sierras Béticas del SE y del
S impiden la influencia atenuadora de los vientos marinos,
al tiempo que dificultan también la llegada de
las lluvias procedentes del Mediterráneo. Ésta
es, junto a la anterior, la causa principal que explica
las temperaturas extremas registradas.
Las
lluvias suelen producirse como consecuencia de los frentes
atlánticos; pero sucede igualmente que presencia
en el SO y O de la sierra de Alcaraz y de la elevación
moderada del Campo de Montiel produce igualmente efectos
similares al dificultar el paso de los frentes o depresiones
atlánticas, que son los mayores proveedores de
lluvia.
Pese
a cuanto se afirma anteriormente, no son extraños
en la parte centro-oriental y sur-oriental los fenómenos
de “gota fría”, si bien su periodo
de retorno suele ser bastante dilatado, aparte de que
en la comarca de Los Llanos tiene menor intensidad que
en las zonas señaladas. Aún así,
pueden producirse excepcionalmente fenómenos
de gran intensidad. La fotografía, obtenida en
1982, refleja la grave inundación padecida por
la comarca, cuyos efectos más nocivos se dejaron
sentir en la urbanización “Aguasol”
Inundación de 1982 en la comarca de Los Llanos.
Foto cedida por cortesía del diario “La
Verdad”, edición de Albacete.
La comarca de Los Llanos de Albacete queda individualizada
respecto de la unidad mayor -La Mancha- por las elevaciones
secundarias del Campo de Montiel, configurándose
superficialmente como una llanura perfecta en la práctica
totalidad de su extensión. La parte externa o
superficial de esta cubeta es, no obstante, ligeramente
cóncava, cerrada y sin salida natural hacia el
río Júcar, la única vía
fluvial que drena las aguas manchegas hacia el Mediterráneo.
Otra es, empero, su estructura interna, una gigantesca
cubeta sedimentaria de varios centenares de metros de
espesor, donde se alberga un inmenso acuífero
subterráneo, de los más importantes de
la Península.
Canal de El Salobral.
La construcción de los canales de Acequión
y Albaidel presentó desde el principio un grave
inconveniente: la presencia de una capa durísima
de caliza que impedía su profundización.
De ahí que se hiciera necesario represar el agua
de la laguna y elevar su nivel para, de esta manera,
hacer posible su evacuación.
El
8 de junio de 1816 y por R.O. del rey Fernando VII se
nombraron a tal efecto a don José Fernández
Blanco y don Manuel Blasco, de la Real Academia de San
Carlos de Valencia:
"Este
profesor perfeccionó en el cauce de la Laguna
de Acequión 2000 varas que quedaron sin concluir
por los muchos bancos de piedra que hallaron e hizo
la misma operación en el cauce de la Fuente del
Charco" [...] y la filtración de aguas en
ciertos parajes exige la rectificación de los
titulados del Salobral y Acequión. Los que se
encuentran en primer lugar lo están muy inmediatos
a la embocadura de la laguna hacia la cual retroceden
las aguas por haberse rebajado el fondo y perderse el
desnivel que se le dio hasta llegar a un banco de piedra
de filtraciones a que da margen la franqueza del terreno.
Todas las aguas se pierden en el trayecto de unas 800
varas...” bastante longitud que conservando siempre
el mismo es un obstáculo para el libre y expedito
curso de las mismas. Lo mismo sucede en el cauce del
Acequión por efecto de las filtraciones a que
da margen la franqueza del terreno”.
El
canal de El Salobral es afluente del canal mayor o de
María Cristina en el paraje de El Palo. En su
cabecera se encuentra la laguna, hoy desecada, junto
a la pedanía del mismo nombre. A medio camino
se encuentra Aguas Nuevas, un modelo original de urbanismo
en esta provincia y aún en España.
A
escasa distancia del poblado, finaliza el camino natural,
creado recientemente sobre el quijero del canal de El
Salobral por la concejalía de Medio Ambiente
de Albacete, en colaboración con el Ministerio
correspondiente.
Canal de El Salobral. Tramo próximo a su
confluencia con el Canal de María Cristina. Foto,
J.J. Gascón.
Al contrario de cuanto sucede con los restantes canales
de la red de drenaje de Los Llanos, no parece probable
que esta vía de agua fuera construida sobre alguna
preexistente, medieval o de tiempos más recientes,
al menos en todo su recorrido. Y la razón es
obvia: la laguna del El Salobral, superficialmente endorreica,
drenaba algunos caudales por vía subterránea
hasta los manantiales de El Lodoso, los suficientes
para el mantenimiento del equilibrio hidrológico
que hizo posible el poblamiento del territorio en época
prerromana y romana.
De
este poblamiento antiguo nos hablan los restos arqueológicos
que jalonan la comarca: esfinge de El Salobral, necrópolis
de Casas de Don Pedro, de Casa del Alcalde y de Melegriz.
La
laguna de El Salobral ha sido un elemento clave en la
hidrología del territorio, de su poblamiento,
historia y ecología. En este territorio, como
en todos, la humanización del espacio (poblamiento
y puesta en valor) se ha realizado a expensas del medio
natural. Hasta aquí todo normal. El problema
es el coste, elevado siempre cuando de humedales se
trata. La desecación de las lagunas que drenaba
este canal llevó consigo la desaparición
definitiva de una flora y fauna singular. La documentación
del siglo XVIIl acredita sin ninguna duda la existencia
de una gran variedad de “pájaros de agua”,
de entre los cuales destacan los flamencos y el “ave
toro”, llamada así porque su canto evocaba
el bramido de este animal. Los crustáceos (cangrejos
principalmente) fueron abundantes en los canales de
El Salobral y Fuente del Charco hasta su desecación
definitiva a comienzos de los años setenta del
siglo XX.

Trabajos de desecación de la laguna de El
Salobral.
La
naturaleza, sin embargo, suele pasar factura cuando
se la vulnera. La alteración del equilibrio hidrológico
de la laguna y de su entorno por la acción del
hombre fue constante durante varios siglos, y, al final,
volvió contra él sus efectos en una particular
“respuesta bumerán”.
El
proceso de deterioro era ya notable en el siglo XVIII,
similar al que afectaba al entorno inmediato de la entonces
villa de Albacete. Según la descripción
de Tomás López (1786-1789), la laguna
superaba a la sazón la media legua de diámetro
(legua española = 5.572 m) y más de 30
hectáreas de superficie en invierno. Las causas
del crecimiento son muy complejas, pero uno de sus efectos
fue el ascenso de los acuíferos someros hasta
amenazar la práctica totalidad de los edificios.
Dice el geógrafo:
"...el
Lugar del Salobral, con Parroquia Propia titula/da de
San Marcos Ebangelista su Patron, con/ vn Cura Animarum
para aquellos sus feligreses/ que oy seran de quarenta
a cincuenta sus becinos mo/radores; Pero en la antiguedad,
Se nota por los edificios/ ruinosos, seria su Poblazion
vastante numerosa, y que/ esta, por las Vmedades de
su Suelo, se habra dirruido,/ porque a sus ynmediaciones,
se be la grande laguna/ de aguas que alli nacen, y se
ben embalsadas [...] Pues oy dichas Aguas, se ben/ esparzidas,
con perjuizios de Ynundazion vna le/gua de terreno por
muchas distancias...".
El
problema, pues, era general en toda la comarca de Los
Llanos, y de ahí que se abordara su solución
de manera global o integrada. Hay que hablar, naturalmente,
de un verdadero plan integral de corrección hidrológica,
de gran envergadura para las posibilidades técnicas
y económicas de la época. A tal efecto
se inició la excavación del canal de El
Salobral el año 1806, y el de la Fuente del Charco
en 1807.
Los
beneficios económicos no se hicieron esperar,
pero estalló la guerra de la Independencia y
todo quedó paralizado. El cambio de régimen
que sobrevino a la muerte de Fernando VII –el
advenimiento del Estado Liberal- amenazaba directamente
con la desamortización de los bienes de los ayuntamientos,
del Estado y de las órdenes religiosas, y los
canales quedaron abandonados. Los actos de pillaje menudearon
sobre las tierras recientemente desencharcadas, prolongándose
durante bastantes años. Como consecuencia del
abandono y falta de mantenimiento, sabemos que, en 1863,
el canal de El Salobral había sido aterrado por
las avenidas y cegado por las ovas. La inundación,
la de 1861 que describe Sánchez Torres, fue así:
"en
el año 1860, cerrados los cauces por falta de
limpieza y rotos por varios puntos, volvieron las inundaciones
y encharcamientos, hasta en la población misma,
y como consecuencia el paludismo, que señaladamente
en el Salobral, produjo verdaderos estragos el año
siguiente."
Visto
el deterioro que afectaba a la red de canales, no resulta
extraño que la inundación de 1881 alcanzara
dimensiones desconocidas hasta entonces. En este mismo
episodio, Albacete resultó seriamente dañada,
tanto en su parte SE como en el N y el NO, resultando
destruidos trozos de la muralla levantada a raíz
de las guerras carlistas entre la Puerta de Chinchilla
y la de Valencia, lo cual facilitó la evacuación
del agua detenida. La gravedad de la situación
hizo necesaria la adopción de medidas excepcionales
que contemplaban incluso la intervención del
ejército.
La
pedanía de El Salobral, 14 km al sur de la capital,
sufrió idénticas consecuencias, al decir
de Roa Erostarbe:
“las
lagunas llegaron hasta las cuevas de las casas obligando
en algunas de la calle de la Feria á valerse
de botes para utilizar efectos allí existentes,
y resintiendo otra vez la salud pública, en términos
de originar el paludismo extraordinaria mortandad, particularmente
en la pedanía del Salobral." Todavía
en diciembre de 1877, el pedáneo de El Salobral
tuvo que solicitar del Ayuntamiento de Albacete que
se hiciesen las obras necesarias "...al objeto
de evitar en lo posible las desgracias que pueden ocurrir
por las grandes avenidas que a causa de las lluvias
discurren por dicho caserío..."
Pero
retrocedamos al inicio de las obras. La excavación
del canal se topó en su primera fase con los
mismos inconvenientes que los de Acequión y Albaidel:
la presencia de una capa durísima de caliza que
impedía su profundización. El informe
de 1816 de José Fernández Blanco y Manuel
Blasco, de la Real Academia de San Carlos de Valencia
dice lo siguiente:
“perfeccionó
en el cauce de la Laguna de Acequión 2000 varas
que quedaron sin concluir por los muchos bancos de piedra
[…] Los que se encuentran en primer lugar lo están
muy inmediatos a la embocadura de la laguna hacia la
cual retroceden las aguas […]. Todas las aguas
se pierden en el trayecto de unas 800 varas..."

Las aguas de la laguna, drenadas
a través del canal de el Salobral tuvieron la
energía cinética suficiente para mover
algunas piedras de molino, junto a Casa Orea, a la manera
como muestra la foto siguiente.

La
foto nos muestra un “partidor” sobre el
canal, un mecanismo para represar el agua y derivarla,
bien hacia algún molino harinero o hacia un canal
secundario.
Los canales se profundizaron cuando fue técnicamente
posible eliminar la capa caliza del fondo. Una vez hecho,
se rehabilitaron o hicieron ex novo los molinos que
figuran en el plano y desaparecieron las inundaciones
en El Salobral, pero se inició también
el proceso de extinción definitiva de sus humedales.
Hoy, los antiguos regadíos tradicionales han
sido sustituidos por modernos sistemas alimentados con
las aguas subterráneas afloradas a partir de
los años sesenta, época también
de la construcción del acueducto Tajo-Segura,
que atraviesa el territorio en su último tramo
subaéreo.
El acueducto Tajo-Segura, en el último tramo
de su curso subaéreo, próximo a Los Anguijes.
Foto cedida por Daniel sánchez Ortega
En
Los Anguijes se inicia el tramo subterráneo a
través del túnel que concluye en el embalse
de Talave, después de succionar buena parte de
los caudales del acuífero de Los Llanos. La fotografía,
tomada en la salida del túnel en Talave, acredita
el drenaje del acuífero manchego a lo largo de
su trayecto. Téngase en cuenta que la fotografía
fue tomada durante las obras, y mucho antes, por tanto,
de que transitaran a su través las aguas del
Tajo.

Acueducto
Tajo-Segura. Salida del túnel en las cercanías
del embalse de Talave. Foto cedida por el Archivo Municipal
de Albacete.
Ya, en el siglo XIX, cuando el cambio climático
es algo más que una hipótesis, ha cambiado
la percepción del fenómeno. El agua de
Los Llanos, que parecía inagotable (llegó
a hablarse exageradamente de un “mar subterráneo”)
ha mostrado lo contrario, que es un bien escaso que
hay que preservar como el tesoro que es en esta tierra
de precipitaciones escasas y de humedad relativa del
aire excepcionalmente baja.
La
suerte pues de los regadíos de toda la comarca
depende, sin ninguna duda, de la gestión correcta
del problema.
Una aproximación a la historia de los
Llanos de Albacete
Lo que viene a continuación quiere ser sólo
una aproximación a la historia de la comarca,
tan rica como compleja. La construcción de esta
página web deja abiertas todas las posibilidades
de ampliación, que contemplamos desde ahora para
profundizar en los detalles, si se estimara conveniente.
La
comarca de Los Llanos, decíamos, es de antiguo
poblamiento: ibérico en principio y, posteriormente,
de colonización romana. En aras de la brevedad
posible dejaremos a un lado los aspectos prehistóricos
(son muy abundantes, como corresponde a una tierra de
transición entre las culturas mediterráneas
y las continentales o peninsulares) para centrarnos
en los tiempos históricos.
La
historia es, a grandes rasgos, la siguiente: acabada
la reconquista en el siglo XIII, en algunas zonas rurales
del concejo de Chinchilla, al cual pertenecían
estos territorios, tuvieron lugar algunas donaciones
de tierras a individuos o comunidades de aldea para
facilitar su repoblación, habida cuenta que la
población mora iba siendo expulsada de las tierras
reconquistadas hacia el todavía cercano reino
moro de Granada. Exactamente al contrario a como había
sucedido durante la conquista musulmana, a principios
del siglo VIII. La aldea de Salomón, junto a
Aguas Nuevas, pudo tener su origen en la donación
realizada a un judío chinchillano: dom Salomón.

La dehesa de Melegriz, próxima
a este lugar, existía como tal en la Edad Media
(siglo XIV). Era boyal, o de pasto para los animales
de tiro –los bueyes-, imprescindibles en la época
para la explotación agrícola del territorio.
Próxima también a este lugar, en la actual
dehesa de Los Llanos, se encontraba la ermita de San
Pedro de Matilla, donde se veneraba la imagen de la
Virgen de las Nieves, patrona de Chinchilla (parte superior
de la foto, junto al punto azul, en la finca conocida
también como La Cerca, cuyo perímetro
se observa perfectamente).
A
cien pasos de esta ermita tuvo lugar el hallazgo de
la imagen oculta de la Virgen de los Llanos, actual
patrona de Albacete, en cuyo honor se levantó
otra ermita, rival con aquélla en devociones
y en claro paralelismo con el antagonismo secular, político
y económico, entre Albacete y Chinchilla. El
templo de San Pedro de Matilla, reconstruido en el S.
XVIII se conserva todavía. De la antigua ermita
de la Virgen de Los Llanos quedan apenas unos restos,
tras el deterioro de que fuera objeto a raíz
de la desamortización de Mendizábal. Un
hijo suyo, nacido en Barrax, Juan de Dios Álvarez
Mendizábal y Alfaro compró en la localidad
manchega uno de los latifundios expropiados a órdenes
religiosas, actuando como testaferro de la operación
el hermano de éste, Rafael Álvarez Mendizábal
y Alfaro. A la muerte de Rafael, las tierras pasaron
a ser propiedad de su hermano Juan de Dios. Algunos
de los descendientes de la familia Mendizábal
residen todavía en Barrax.
De entre los personajes beneficiados por los procesos
desamortizadores en testa comarca merece especial mención
José de Salamanca y Mayol, marqués de
Salamanca, varias veces enriquecido y otras tantas arruinado.
A finales de 1860, comenzó a declinar su riqueza,
si bien logró conservar una gran fortuna, al
menos la procedente de los latifundios comprados en
subasta y a bajo precio. El más conocido de todos
es la llamada “finca o dehesa de Los Llanos”
o de los Larios (la Cerca), cuya cerca o cerramiento
roza literalmente la urbanización llamada “Aguasol”.
Don José de Salamanca recibió de la reina
Isabel II los títulos de marqués de Salamanca
(1863) y de conde de Los Llanos (1864). Fue diputado
a Cortes por Albacete en 1875, donde se recordaba quizás
un hecho decisivo para el futuro de la ciudad: la llegada
del ferrocarril, en 1855. Albacete le dedicó
una calle, que conserva su nombre todavía.
El territorio de la finca de Los Llanos había
pertenecido a la orden franciscana desde el siglo XVII
hasta su desamortización en el segundo tercio
del XIX. Allí mismo tuvo su origen la devoción
a la Virgen de Los Llanos, decíamos, y la propia
feria albaceteña hasta el reinado de Felipe V.
El primer rey Borbón decidió su traslado
a Albacete en 1710, tras agria disputa con los frailes,
quienes obtenían pingües beneficios, tanto
de la feria como de la devoción a la Virgen.
En la dehesa franciscana pastaban sus ganados y obtenían
leña o carbón los habitantes de Albacete
y de El Salobral. La privatización burguesa de
la tierra, propiedad ya del marqués de Salamanca,
les dejó sin un medio importante de subsistencia,
y a muchos de ellos en la miseria. Están documentados
varios hechos de violencia ejercida en la comarca a
manos de los campesinos que intentaban entrar en las
propiedades desamortizadas para obtener leña
o caza con que sobrellevar los rigores del hambre y
del invierno. La respuesta fue, en este caso, el levantamiento
de la cerca, un muro de varios kilómetros de
longitud, que algunos han querido comparar, con evidente
exageración, con la muralla china. En España,
la nueva situación quiso preservar las propiedades
adquiridas y los intereses de la nueva clase emergente
–la burguesía- con la creación de
la Guardia Civil en el año 1844 por el duque
de Ahumada.
A.-
El Salobral (en proceso). Es, sin duda la más
rica y antigua de la comarca, lo cual exige un cuidado
mayor a la hora de expresarla, en función de
los datos que se poseen. Aún así, buena
parte de la historia de esta pedanía ya ha quedado
expuesta anteriormente.
B.-
Santa Ana
Al
SO de este punto se encuentra la localidad de Santa
Ana, pedanía albaceteña. De su existencia,
se tiene noticia segura desde el siglo XIII. Su origen
está vinculado a la ermita de Santa Ana de Argamasilla
(¿Argamasón?), inmediata a la reconquista
del territorio, al igual que las anteriores. El origen
de la imagen de santa Ana no se aparta de lo habitual
en la época: el hallazgo casual de imágenes
escondidas en muros para evitar su profanación
por los moros. Devociones aparte, lo cierto era que
con el levantamiento de ermitas o santuarios se legitimaba
la presencia cristiana en los antiguos territorios musulmanes,
puestos bajos la protección del santo. La Relación
de Chinchilla (1576) dice lo siguiente:
“…dos
leguas mas delante de la dicha Hermita de San Pedro;
está la hermita de la vienabenturada Santa Ana
de la Argamasilla: dícese asi porque se hallo
en el Campo de un cuenco de Argamasa en un hueco que
tenia dicho cimiento vna Ymagen de hasta dos palmos
y medio […] hizosele allí vna Casa […]
Es Casa de muy grande devocion…”
La
historia y la economía del lugar, estructurado
en varios núcleos, están vinculadas tradicionalmente
al regadío con aguas freáticas, tan someras
que podían ser alumbradas con pértigas
o norias no demasiado complejas. Los regadíos
han sido modernizados en tiempos recientes, pero el
acuífero del que se surten muestra señales
de sobreexplotación, al igual que en Aguas Nuevas
y en El Salobral, tanto por la expansión de las
tierras regadas como por el drenaje de aguas subterráneas
hacia la cuenca del Segura a través del túnel
del acueducto Tajo-Segura.
La
existencia de aguas freáticas someras hizo posible
el regadío de la comarca con estos artefactos,
tan ingenioso como elementales. Foto cedida por Daniel
Sánchez Ortega
C- Aguas Nuevas
Aguas
Nuevas es de fundación reciente. Aún siendo
éste nuestro pueblo, el criterio cronológico
y la relación causa-consecuencia nos obliga a
colocar su pequeña historia al final de estos
apuntes. Es tan nuevo el poblamiento que apenas tiene
historia. O será, en su caso, la de los hombres
y las mujeres, pioneros del siglo XX llegados a esta
tierra de promisión a mediados de los años
sesenta. La Historia, con mayúscula, la escribirán
sus nietos cuando se tenga la perspectiva que otorga
el tiempo. Se verá entonces que coincide con
la aventura singular de sus abuelos en esta tierra,
estéril antaño, donde se conjugaron felizmente
el milagro del trabajo y el milagro del agua.
La
década de los años sesenta sorprendió
a los albacetenses con el afloramiento de grandes caudales
en El Pasico (1961). Un año más tarde,
el territorio de Los Llanos era declarado de interés
nacional y se iniciaban lo sondeos en El Salobral. En
los siguientes se alcanzaron los 120 metros de profundidad
y 1.500 litros por segundo, y casi de inmediato, se
inició la construcción del canal principal
y de la red de acequias, de varios silos y almacenes,
de una Escuela de Capacitación Agraria y del
poblado de Aguas Nuevas, pensado en principio para 250
colonos.
Según
el primer censo del siglo XXI, la población de
derecho es de 1876 personas.
Afloramiento de aguas subterráneas
en El Pasico (1961). Foto: Archivo Municipal de Albacete.
El
modelo arquitectónico y urbanístico del
poblado se ciñe al proyecto de arquitectura modular
de Vegaviana (Cáceres) y Cañada de Agra
(Hellín) del arquitecto José Luís
Fernández del Amo. Este modelo figura en varios
manuales de Arquitectura y de Historia del Arte. El
modelo urbanístico y arquitectónico de
Aguas Nuevas es de los más originales del siglo
XX. En sus líneas básicas, y aún
en detalle, se pliega al modelo de arquitectura modular
practicado en Vegaviana (Cáceres) por el arquitecto
Fernández del Amo a instancias del Instituto
Nacional de Colonización.
A continuación se exponen ambos modelos, Vegaviana
y Aguas Nuevas, como paradigma de una concepción
arquitectónica y urbanística singular.
Una
calle de Aguas Nuevas, donde no ha sido alterado su
aspecto original.

El
poblado de Vegaviana (Cáceres), sirvió
como modelo para otros poblados construidos por el Instituto
Nacional de Colonización.
Vista aérea de Aguas Nuevas,
hacia 1975. Foto cedida por cortesía de Juan
Garrido Sevilla.
A
los nuevos pobladores, puestos bajo la tutela el Instituto
Nacional de Colonización, se les dotó
de una vivienda y de una parcela de entre 8 y 15 hectáreas,
según la calidad del suelo. En sólo tres
años, la extensión del regadío
sobrepasó las 3.500 hectáreas en los tres
espacios colonizados: El Pasico, El Salobral y Fuente
del Charco.
A
nuestro juicio, nuestro pueblo reúne todas las
condiciones para ser declarado Conjunto Arquitectónico
y Urbanístico Protegido, antes de que la inadvertencia
cause alteraciones sustanciales que desvirtúen
el carácter que le hace único. Por el
momento, se nos antoja aberrante la tipología
urbanística de los nuevos barrios que han surgido
alrededor de un pueblo cuya característica de
“pueblo blanco” debería haberse mantenido
a toda costa.
Ha
transcurrido sólo medio siglo cuando se inicia
el siglo XXI. La agricultura de regadío ha perdido
parte de su importancia anterior y la dinámica
urbana tiende a integrarse en la incipiente área
metropolitana albaceteña. Aguas Nuevas, sin embargo,
conserva en el núcleo original su impronta pionera
y campesina dentro de un conjunto urbano singular. Visítenlo.
Merece la pena.